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El cultivo de la ciencia en todos los campos está alcanzando en los últimos años en Cataluña el lugar que le corresponde por el tamaño del país y por su entorno social, cultural y económico. Esto no siempre fue así, por razones varias, y sólo en algunas disciplinas la investigación, la innovación y la difusión de la ciencia alcanzaron niveles realmente universales. Una de estas disciplinas fue la ecología, que tuvo en Ramon Margalef a un cultivador tenaz, brillante y reconocido internacionalmente.

El cultivo de la ciencia en todos los campos está alcanzando en los últimos años en Cataluña el lugar que le corresponde por el tamaño del país y por su entorno social, cultural y económico. Esto no siempre fue así, por razones varias, y sólo en algunas disciplinas la investigación, la innovación y la difusión de la ciencia alcanzaron niveles realmente universales. Una de estas disciplinas fue la ecología, que tuvo en Ramon Margalef a un cultivador tenaz, brillante y reconocido internacionalmente.

La ecología es una ciencia relativamente joven, que indaga las múltiples relaciones de los organismos entre sí y con su entorno físico. Como tal ciencia, se basa en un corpus de conocimientos obtenidos del estudio de los fenómenos naturales, en el campo o en el laboratorio, a unas escalas a menudo microscópicas o mesoscópicas, que la han provisto de la aproximación reduccionista consustancial a la ciencia moderna. En este sentido, la ecología no es diferente de las otras ciencias denominadas “duras”. Pero también ha podido disfrutar de una perspectiva macroscópica, holística, que abarca el funcionamiento de la biosfera entera o de sus ecosistemas. No deben olvidarse, tampoco, los aspectos aplicados de la ecología, en una época en que nuestra especie está alterando el entorno natural de múltiples formas; la ecología puede poner de manifiesto el efecto de estas alteraciones sobre las comunidades naturales y contribuir a reducir su impacto.

Uno de los principales estudiosos y pensadores de esta ecología a la vez reduccionista y holística, que hunde sus raíces en las ciencias puras y resulta fundamental para entender el funcionamiento del mundo y para resolver los problemas ambientales, fue el profesor Ramon Margalef i López (Barcelona, 1919-2004), que llevó a cabo una labor científica e intelectual de primera magnitud en los campos de la ecología acuática (limnología y oceanografía, en especial la ecología del plancton) y la ecología teórica. Ramon Margalef, en efecto, contribuyó de modo decisivo a la creación de la ciencia ecológica moderna, hasta el punto de ser considerado uno de sus máximos exponentes mundiales, en gran medida gracias a haber sabido interpretar los sistemas naturales en términos de la teoría de la información y a haber explorado las áreas fronterizas de las ciencias naturales con las ciencias físicas. Fue, además, uno de los primeros ecólogos que entendieron que la especie humana es una especie más de la biosfera, dotada de una enorme capacidad de alterar el medio, pero que depende como las demás especies de su entorno natural. La obra científica de Margalef es ingente, y a su papel como investigador hay que añadirle los de docente y divulgador, también fundamentales.

Por todo ello, la Generalitat de Cataluña creó en el 2004 el Premi Ramon Margalef d’Ecologia, honrando así la memoria de un sabio catalán y universal. El galardón, de ámbito internacional, tiene por objeto el reconocimiento de aquellas personas de todo el mundo que se hayan distinguido de forma excepcional en el cultivo de la ciencia ecológica.

Consultar las bases de la participación.