La actividad investigadora a menudo constituye un riesgo medioambiental que la persona Investigadora Principal debe conocer y gestionar adecuadamente. En estos supuestos puede existir un riesgo medioambiental significativo:
En este sentido y otros sobre la Investigación Responsable, surge el Órgano Evaluador de Proyectos (OEP) como un órgano de carácter consultivo y asesor al que corresponde:
Serán objeto de evaluación de seguridad todos los proyectos de investigación que se lleven a cabo en la UMH, destacando los proyectos en los que se utilicen organismos modificados genéticamente (microorganismos, plantas o animales) así como agentes biológicos patógenos, teniendo en cuenta en todo esto el riesgo y/o el efecto que estas investigaciones puedan suponer sobre la vida y el medio ambiente.
La Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche ha participado, junto a instituciones europeas de 14 países, en la elaboración de una Guía de Prácticas Ambientalmente Sostenibles en Laboratorios. Esta iniciativa se enmarca dentro del proyecto ECVET-Lab de Erasmus +: “Implementación y Validación de Formación No-formal para trabajadores de Laboratorios de Control Ambiental”, financiado con el apoyo de la Comisión Europea.
Estas buenas prácticas pueden ser aplicadas en otros laboratorios, tal y como se explican en la Guía, o bien adaptadas a las necesidades de los laboratorios y técnicos. Mediante esta Guía, los técnicos de laboratorios se beneficiarán a través de la mejora de su conocimiento y la promoción de un cambio de comportamiento en relación a temas ambientales. En la Guía se incluyen 42 buenas prácticas de gestión ambiental en laboratorios, elegidas de entre un grupo seleccionado de laboratorios europeos, entre los que se encuentra la UMH.
Las buenas prácticas han sido organizadas según los diferentes aspectos ambientales que los técnicos de laboratorio deben gestionar en sus lugares de trabajo. Asimismo, en cada práctica se ha indicado su marco de aplicación (laboratorio/universidad/centros de formación profesional, etc.), y se han considerado dos niveles de prácticas ambientales. Por un lado, se encuentran las “Buenas prácticas”, relacionadas con el mínimo/básico nivel de cumplimiento, que proporcionan el resultado operativo deseado y, por otro, “Mejores prácticas”, que son aquellas que aportan valor añadido por encima de las expectativas con un nivel de cumplimiento óptimo.
Consulta la Guía de Prácticas Ambientalmente Sostenibles en Laboratorios8.75 MB